¿CUÁL ES LA MEJOR POSTURA PARA DORMIR?

¿Existe alguna postura para dormir mejor por la noche? ¿Influye la manera en la que nos colocamos en la cama para que el sueño sea reparador?

En este post intentamos dar respuesta a estas y otras preguntas relacionadas con la postura para dormir y su repercusión en la calidad de sueño.

Postura correcta para dormir

Aunque parece muy evidente, no está mal recordar que la postura para dormir mejor durante la noche es aquella que nos hace sentir más cómodos. Cuando nos vamos a la cama, queremos estar relajados y sin tensiones, así que de manera inconsciente buscaremos la postura que se adapte a estas necesidades.

Hay muchas maneras de colocarse para dormir (casi tantas como personas en el mundo) pero por regla general las más comunes son: boca arriba, boca abajo, del lado izquierdo y del lado derecho. Además de la posición del tronco, colocamos de diferente manera las piernas y brazos. Así, algunas personas duermen con ambas piernas encogidas, otras estiran las dos o encogen solo una. Los brazos también pueden variar su posición según la persona, caer a los lados o adquirir diferentes posiciones dependiendo, por ejemplo, de la forma de colocar la almohada.

Las mejores posturas para dormir bien

Tanto los fisioterapeutas como los médicos especialistas en el sueño recomiendan dormir de lado o decúbito lateral. Dormir de costado evita los dolores cervicales y de espalda, disminuye los ronquidos, mejora la respiración y reduce el reflujo gastroesofágico.

Esta postura para dormir es la más recomendable para un buen descanso, en posición fetal y con las piernas ligeramente flexionadas. De esta manera se alivia la tensión lumbar y hay menos posibilidades de tener dolores.

Dormir boca arriba o decúbito supino presenta la ventaja de que la columna descansará relajada y en posición natural, pero sin embargo es una postura para dormir que propicia el ronquido ya que dificulta el paso del aire.

Las peores posturas para dormir

Dormir decúbito prono (boca abajo), es la postura menos beneficiosa para el organismo. La razón está en que se produce mucho sufrimiento en la zona del cuello, por la excesiva rotación de la columna.

Esto afecta a músculos, articulaciones y nervios que salen de los diferentes niveles de la columna. Con esta postura se pueden sufrir tendinitis, lumbalgias, cervicalgias, etc. Otro inconveniente de esta postura para dormir es que descansamos sobre el estómago y el pecho, impidiendo así una respiración fluida mientras dormimos.

En cualquier caso, una persona sana debe dormir siguiendo su tendencia natural, ya que se irá moviendo por la noche cambiando su postura.

No obstante, hay situaciones en las que existen recomendaciones especiales que las personas con problemas de salud deberían tener en cuenta. Es el caso, por ejemplo, de la apnea del sueño en la que se recomienda una posición que eleve la cabeza para beneficiar el descanso.

Postura idónea para dormir: en qué nos afecta

Una mala postura para dormir puede dar lugar a despertares frecuentes durante el sueño haciendo que no sea de calidad y empeore nuestras capacidades del día siguiente. Como sabemos, el sueño tiene distintas fases y todas son necesarias para que este sea reparador. Si nos despertamos de manera continuada y tardamos en conciliar de nuevo el sueño no estaremos durmiendo las horas necesarias, lo que repercutirá en nuestras capacidades cognitivas y en la vitalidad por la mañana al levantarnos.

Además, una postura molesta para dormir puede hacer que nos despertemos con dolores al día siguiente. Los músculos pueden verse afectados y podemos tener molestias corporales siendo frecuentes en el cuello.

Hay personas a las que les cuesta quedarse dormidas y dan muchas vueltas en la cama “buscando la postura ideal”. Lo mejor para el descanso es encontrar un colchón de firmeza adecuada para cuerpo, una almohada que se ajuste a las necesidades y más o menos cantidad de ropa de cama, según la temperatura.

Una vez que tenemos estas condiciones propicias, intentaremos ponernos en la postura que más relajación nos aporte y en la que menos puntos de tensión existan. Evitaremos la exposición a la luz y no realizaremos en la cama tareas que impliquen actividad mental (ver móvil o televisión, usar ordenador, etc.).

Además, es importante haber llegado a este momento habiendo cumplido las siguientes recomendaciones previamente:

  • Evitar sustancias excitantes como café, té, alcohol, tabaco, etc., especialmente al final del día.
  • Cenar ligero y esperar una o dos horas para acostarse.
  • Realizar ejercicio físico, evitando hacerlo a última hora del día, ya que activa el organismo. Además, hemos de tener en cuenta que la relajación de los músculos es fundamental para estar cómodos.
  • Evitar siestas prolongadas.
  • Mantener horarios de sueño regulares, acostándose y levantándose siempre a la misma hora.

Dormir mal de noche repercute en tu cuerpo

Es por lo que te alentamos a modificar de a poco tus hábitos de sueño hasta lograr dormir las horas necesarias y en la postura correcta, sin interrupciones. Es tan dificil como dejar de fumar o cambiar la alimentación, por eso debes tener la voluntad del cambio. Parte de este cambio es cambiar tu almohada.

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